lunes, 8 de junio de 2009

La Ruleta Rusa de la Seguridad Social

Vamos a renovar el blog con una historia personal, ya que en contadas ocasiones un ejemplo ilustra mejor que una metáfora.

Todo empieza con una serie de lo que parecían gastroenteritis que me aparecían frecuentemente, y que duraban mucho más de lo normal. Ante los síntomas, lo primero que hacía era ayunar 24 horas, y luego una dieta progresiva, reponiendo electrolitos con bebidas. Después de hacer esto y no mejorar, voy al médico, que me recomienda hacer exactamente lo que ya he hecho, y aunque le digo que ya lo he hecho, le da igual, con lo que me voy a casa igual que vine, habiendo perdido una tarde o una mañana. Esta experiencia se repite cada 2-3 meses durante 8-10 años. (A pesar de que fueron varias y por varios médicos le llamamos a esto “cagada nº1”)

En Agosto de 2008, a la experiencia habitual se suman dolores muy fuertes, pero como no puedo dejar de trabajar, sigo como puedo, con lo que se añade estrés, sudores y mareos...Con lo que un día acabo en urgencias, porque los compañeros de trabajo me ven con cara de zombi, y casi no me tengo en pie.

En urgencias de la Paz, pasan totalmente de mi, y sin hacerme pruebas me remiten al médico de cabecera. Cagada nº2.

El médico de cabecera me vuelve a contar lo de la dieta, que en ese momento llevo más de un mes haciéndola, y he perdido unos 8 kilos. Le pido que me mande al digestivo, y dice que él controla, que no me preocupe. Cagada nº3.

Tras varias visitas, y pruebas, unas 3 semanas después, me da un volante para ir al digestivo, que me citan para dentro de 1 mes. Un acierto, aunque 2 meses tarde. Llego a perder 12 kilos.

Estamos a finales de Septiembre del 2008, y el digestivo me manda un montón de pruebas, que terminan en Junio del 2009.

Una de las pruebas es un tránsito intestinal, donde hay que beber una especie de cemento rosa, para luego vigilar cómo baja por el intestino con una especie de radiografía en video. Al terminar, le pregunto al médico, “¿Tengo que hacer algo después de la prueba, algún cuidado especial?”. Y me dice, “no, nada”. Cagada nº4. Tras esta prueba hay que beber agua como un camello, para diluir el cemento, porque ¿Qué pasa con el cemento cuando no hay agua? Que se vuelve sólido. Así que yo me vuelvo a mi casa, entre dolores y ataques de diarrea, despacito, y tardo en beber agua varias horas, porque al llegar a casa me meto en la cama retorcido de dolor, a esperar a que se me pase, porque sé que hasta junio no me terminan las pruebas, no sé lo que tengo y no sé qué pastillas me puedo tomar. Paso 4 días con muchísimo dolor, y estreñido, porque tengo un tapón de cemento en el intestino que trato de echar con todas mis fuerzas, aunque veo las estrellas al apretar la tripa.

Otra prueba es una ecografía normal. En las películas quien hace las ecografías es un ejemplo de simpatía, que te enseña la tele, te dice que si quieres una copia en video y tal...Nada más lejos de la realidad. Un señor que está deseando salirse a fumar, te intenta atravesar con un aparato sin filo y lo aprieta y lo aprieta contra tu tripa dolorida. El caso es que este simpático señor ve un poco de barro en la vesícula, pero como no le han dicho que se fije en la vesícula sigue con su exploración general, y pasa de fijarse a ver si hay piedras (que más tarde se ve que es el caso). Cagada nº5.

Durante el trascurso de las pruebas pierdo mi trabajo, posiblemente influido por las ausencias para las pruebas una pequeña baja de dos días, y falta de rendimiento por ir a trabajar enfermo. El despido es improcedente, y puede que no tenga nada que ver con esto, pero lo añado como fuente de estrés y frustración.

Vuelvo al digestivo a falta de la madre de las pruebas, la colonoscopia. Allí la de digestivo, que parece la más sensata de todos, me manda una segunda ecografía para asegurarnos. Me da un prediagnóstico de cólon irritable, que era una sospecha que tenía desde el principio, porque con mis síntomas, si le dedicas un minuto a escucharlos (cosa que no suelen hacer los médicos, en mi experiencia) está más claro que el agua. Así que me da unas pastillas y me dice que hay unos sobres que los tengo que tomar de por vida (eso sin confirmar el diagnóstico). Esto es otra cagadilla, pero no la voy a explicar, porque implica ejemplos escatológicos, así que no la contamos.

Me hago la segunda ecografía, ésta me la hace una doctora atractiva, que me unta de crema con las luces apagadas...Así que se me olvida un poco porqué he ido a la consulta. La cosa es que en esta ecografía se ven unas piedras, que la vesícula parece un saco de patatas, pero la tipa esta, no me dice ni mu. Cagada nº6. Podría haber dicho, vete al médico pronto, porque estás jodido. Pero no dice nada, entonces yo sigo con el plan de esperar a Junio a que me hagan la última prueba.

Por lo que puede parecer un golpe de suerte inesperado, me adelantan la colonoscopia a abril, pero suerte y colonoscopia no son compatibles. Para esta prueba, pasas un par de días a dieta, y después un día entero bebiendo laxantes cada media hora, intercalando un vaso de agua cada 15 minutos. Así que te pasas la tarde sentado en la taza del water, con el consecuente enrojecimiento de ojete. A la mañana siguiente...¿Cómo puedo decir esto finamente...? No puedo, hay que meterse un litro de agua por el ano (sí, el mismo que has enrojecido previamente). Tal como se te queda el cuerpo después de esta experiencia, vas a la prueba, y te introducen un tubo que te infla el intestino como un globo de esos alargados (sí, por el mismo ojete), y luego te meten una cámara hasta el principio del intestino delgado, osea, muy MUY dentro. Es una violación en toda regla, porque tú dices “No no no!, Pare pare!” y ellos dicen “pa dentro, pa dentro!”. Esto es para cumplir el dicho de que “la Seguridad Social te jode, y además te da por culo”.

Después de esta prueba, empiezan a darme cólicos biliares con regularidad, recojo los resultados y me dicen que no queda más remedio que operarme. Además se confirma lo del cólon irritable ,pero es algo mucho menos importante que lo de la vesícula. Estamos en mayo 2009, al 5º cólico me ingresan en urgencias y sopesan la opción de operarme de urgencia, pero como me tiene que ver el cirujano 2 días después, me dan el alta, esperando que me operen pronto. Cagada nº7. “Pronto” se convierte en...La incógnita.

Me ve el cirujano, que me da un volante regular, y no uno preferente como habían sugerido en urgencias. Me hacen más pruebas para la operación. Pero en el transcurso me cambian a otro hospital para que no se retrase mucho la operación. Yo pregunto, ¿Pero las pruebas que me tengo que hacer que ya tengo cita?, y me dicen “Háztelas si quieres”. He de decir que en persona y por teléfono soy muuucho menos borde que en el blog, soy un paradigma de la educación y la gratitud, aunque luego cuelgue y piense “Qué hijos de puta”. En fin, así quedamos en que me llaman del nuevo hospital para darme otra cita. Y yo espero y espero...

Al final llaman el día que ya habría terminado las pruebas en el hospital “más lento”, y me dicen que les falta una prueba en el historial, así que se desentienden de mi, hasta que yo consiga esa prueba y se la lleve. ¿Cómo? (aquí vendría el sonido del teléfono colgado piiii piiii piiii). Con lo que un poco harto, me pongo a llamar al hospital hasta que consigo que me pasen de uno a otro hasta que alguien me da el teléfono del registro. Y les doy la lata hasta que me dicen que lo han mandado.

Efectivamente me llaman del hospital “rápido” y me dicen que ya tienen el historial completo, y me dan cita a las 9.30. A las 11.20 entro a la consulta del cirujano, y comienza a repasar mi caso. Al final, falta la segunda ecografía que es la única prueba donde aparecen las piedras, y por lo visto es imprescindible para operar. Empieza a mascarse la cagada nº8...En lugar de esa prueba hay otra que no me he hecho, además en esa prueba pone que ya estoy operado de la vesícula, yo sospecho, así que miro la hoja de la prueba y pone “nombre del paciente: Mª Angeles García Nosequé”, y yo soy un tío de 100 kilos con barba. ¡Sí que hilan fino estos cirujanos! Así que se lo hago notar, pero de todas formas se lee la prueba hasta el final, para buscar razones de por qué no es la mía, todo esto parece divertir al cirujano.

Así que tengo que esperar a que la encuentren en el hospital lento para que la manden al rápido, cuando en el lento ya estaría a punto de operarme.

Antes de dejarlo todo en manos de los hospitales y de las leyes de Murphy, que parecen aplicarse a mi vida más que las de la física, decidí hacer algo. Recordé que mi doctora de digestivo hizo una copia de los resultados de la ecografía, así que me he puesto en marcha para conseguir una copia de esa copia. Esta mañana he concertado una cita con la supervisora de mi doctora, y pensaba que lo íbamos a solucionar. Pero me ha llamado un rato después diciendo que habían enviado todo al hospital lento. Con lo cual tienen el original y la copia, pero no encuentran ninguno de los dos. Cagada nº9.

Mientras tanto, tengo que hacer reposo, y una dieta tipo comida de hospital, es como estar ingresado en casa. Me paso el día tumbado o sentado, haciendo 5 comidas sin grasa y pobres en proteínas, a pesar de estar tumbado estoy perdiendo peso, así que os podéis hacer una idea de lo que como. Si me excedo en la comida o en la actividad física, vuelven los cólicos. Si me porto bien, sólo me duele durante todo el día y la noche, aunque es un dolor soportable. Así llevo algo más de un mes, desde que salí de urgencias.

Y esto no ha terminado...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Telita, Jose. Lo mío nuncha ha llegado a ser tan grave, o eso creo yo, jeje. Pero he escuchado del médico cosas como "te duele la pierna porque ahí articula", cuando le estoy diciendo que tengo retención de líquidos...

Yo los odio, a todos, pero el miércoles tengo cita para ver si me mandan algo para la dichosa alergia.

Mua y que te mejores!!

José Manuel dijo...

Yo también las pasé canutas en la Seguridad Social hasta que me operaron con laparoscopia de vesícula. 20 veces a urgencias de noche en ambulancia. La ecografía me la tuve que hacer yo en un médico privado, ya que ellos no la ordenaban (radiografias si mandaban por un tubo). Tuve que ir a buscar personas en el hospital que se apiadaran de mi, y decidieran adelantarme la operación, porque tenía ya tan inflamada la vesícula, que me moría. Al final, la secretaria del cirujano, una buena persona, me encontró un hueco para que me operaran. Si llego a esperar que me tocara el turno, a lo mejor no estaría ahora aquí.