sábado, 23 de abril de 2011

El modelo empresarial español

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase: "Mi jefe es un gilipollas" (O cualquiera de sus variantes)? La respuesta es: Demasiadas. Yo creo que el principal problema de la economía real española, se resume muy bien en esa frase.

La empresa española es una máquina de perder dinero. El primer sitio donde se pierde es en los bolsillos de los grupos directivos, y el segundo se pierde por sus deciciones ineficientes e ineficaces. Esto es inamovible, así que si esto peligra sólo puede solucionarse subiendo los precios, despidiendo o bajando el sueldo a los que de verdad trabajan por la empresa. Si pretendemos que el equipo directivo mejore la productividad, o reduzca su avaricia, será mejor que emigremos.

La empresa desde abajo se organiza contratando al mínimo posible de trabajadores, de manera que si alguien falla, el resto tienen que trabajar más del 100%. A estos trabajadores se les paga y se les cuida lo mínimo posible, no se les pregunta su opinión, ni se valoran sus ideas, aunque ellos sean los que están en contacto con los productos y con los clientes.

Por encima de este estrato laboral, tenemos a los pelotas. Han pasado su tiempo adulando al jefe, y sin prestar atención al trabajo, a los compañeros o a los clientes, pero de esta manera, consiguen una posición en la que pueden influír en las tres cosas. Otra forma de conseguirlo es por parentesco. Con trabajo duro y buenas ideas puedes conseguir otro tipo de cambio de nivel, pero en la dirección contraria.

El estrato que recibe las adulaciones de los pelotas o asciende a los primos, son los jefes. Han llegado allí porque ya tenían mucho dinero, o porque son expertos en las habilidades empresariales, esto es, engañar y hablar mucho sin decir nada. Son capaces de vender cosas inútiles a gente inútil. Como solo suelen hablar con gente de su propia clase, no se dan cuenta de lo ridículos que son...Ni falta que les hace. Sus perocupaciones son: Tener buen aspecto, ganar personalmente más dinero, y pensar en qué se pueden gastar ese dinero. La empresa ya está organizada de manera que si quiebra, o va mal, ellos no van a terminar muy mal parados, ya invertirán en otra cosa después. Ya harán una suspensión de pagos, o lo que sea.

De esta forma tenemos una escasez de gente productiva que trabaja desmotivada, y un excedente de parásitos y gente inútil. Nuestros productos son peores y los tenemos que vender caros porque hace falta mucho dinero para perderlo y para tener contentos a los directivos. La empresa española no tiene lugar para programas que mejoren la productividad y la motivación de los trabajadores. El cliente recibe el trato de estos trabajadores quemados y ahogados con su mísero suelto, y esa es la imágen de la empresa que se forma en su cabeza. La única motivación es el miedo a ser despedido.

He trabajado en varias empresas y todas se organizaban de esta manera, algunas con malicia clasista por parte de los jefes y en otras por ignorancia de que se pueden hacer las cosas mejor. Las pocas excepciones terminan capitulando, porque es muy dificil nadar contra corriente. A muy pocos les beneficia esta organización, pero esos pocos son los que mandan. Y aunque pudieran sacar aún más beneficio trabajando bien, ¿Para qué? Si con el mínimo esfuerzo ya le sacan el jugo suficiente.

Sólo he tenido la ocasión de trabajar en otro país, en EEUU. Allí son casi tan burros como los españoles, en algunos sentidos, más. Pero el trabajo se enfoca a la producción, y se sabe que la motivación y la organización son muy importantes, no mariconadas, como se las descarta aquí. Si contratas a "tu cuñao el imbécil", lo contratas de currito, para que si mete la pata, sólo joda su propio trabajo, y no el de 20 personas. Y como es un inútil, te tiene que dar las gracias por tener un trabajo, aunque sea bajito.

La comunicación con los currantes es muy importante para darles las herramientas más apropiadas para su trabajo. De nada sirve pedirle a un trabajador que se esfuerce mucho para clavar bien clavos, cuando en vez de un martillo le das un pollo de goma. En España estamos tan acostumbrados a la precariedad, que vemos a los 200 compañeros con su pollo de goma golpeando clavos, y nos parece normal, decimos "es que es así", "no funciona, pero es lo que hay".

La economía española no va tan mal como la economía real, la de las familias, porque todo lo que no se paga a los trabajadores cotiza en bolsa. Si nos pagasen sueldos a nivel europeo, no habría empresa que durase más de un año. Y si es imposible, ¿Cómo lo hacen los demás países europeos?

La receta está clara: Desde las pymes, hasta el gobierno, menos jefes gilipollas, por favor.

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